INMORTALES EN EL JARDIN

INMORTALES EN EL JARDIN

 

 

OBRA EN TRES ACTOS

 

SINOPSIS: Poly y Donald son un matrimonio que vive lejos de cualquier ciudad, junto a unos vecinos de extraño carácter y frente a una señora de avanzada edad. Sin saberlo, Poly tiene la fórmula de la inmortalidad en uno de sus guisos y los vecinos resultarán ser personas de otro planeta cuyo fin es el de sacarles la fórmula del modo más correcto posible. Esta obra contiene otra fórmula subliminal: la de la dignidad de la mortalidad, derecho que todo ser humano contrae al nacer y cuyo reconocimiento puede servir para demostrar que no todo en la vida consiste en querer vivir para siempre.

 

 

 

Incluyo la primera escena de la obra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ACTO I

 

ESCENA I

 

Poly está sentada frente a una máquina de coser. Donald en un sillón de espaldas a Poly y delante de una ventana con las cortinas cerradas. Al lado del sillón hay una mesilla con un libro.

 

POLY: ¿Donald?

 

DONALD: ¿Qué?

 

POLY: ¿En qué estás pensando?

 

DONALD: En nada. Últimamente me da por no pensar en nada. Debe de ser el terror.

 

POLY: Será que no hay cosas en qué pensar... ¿qué terror? Sigue leyéndome el Apocalipsis a ver si nos animamos.

 

DONALD: (cogiendo el libro de la mesilla y abriéndolo) “Cuando abrió el sexto sello ocurrió un gran terremoto y el sol se puso negro como saco de pelo y la luna entera se puso como sangre”

 

POLY: Hay que ver la sangre qué bien va para este tipo de relatos.

 

DONALD: “...y las estrellas del cielo cayeron a la Tierra, como cuando una higuera sacudida por un viento fuerte echa sus higos aún no maduros”

 

POLY: Eso te lo acabas de inventar. Lo sé porque no llevas las gafas y tú sin gafas no ves nada.

 

DONALD: Está bien, no lo estoy leyendo pero como me lo sé de memoria no necesito ponerme las gafas. Las gafas son para las personas que no saben lo que leen o que leen algo por primera vez. Ya me sé la Revelación y el Pentateuco a pies juntillas.

 

POLY: Hablando de soles negros y vientos fuertes... ¿qué se sabe de la tormenta?

 

DONALD: Todavía no lo he consultado. ¿Enciendo la ventana?

 

POLY: Ya deberías haberlo hecho. Abre las cortinas y consulta las gallinas de la señora Anastasia.

 

DONALD: (abre las cortinas y vuelve a sentarse) Están alborotadas, seguramente se acerca la tormenta.

 

POLY: (dejando de coser y mirando al vacío) ¿Te imaginas que el sol se ponga negro y la luna se vuelva roja como sangre?

 

DONALD: No, no me lo imagino.

 

POLY: ¿Cómo te lo vas a imaginar si lo único que tienes en tu mente es ir a tu dichoso club? Yo, como no salgo de casa no sé la diferencia entre estar dentro o estar fuera.

 

DONALD: No será por falta de jardín... ¡Mira, Poly! ¡Acabo de ver pasar a nuestro vecino, el polaco, desnudo! ¡Ha cruzado el jardín y después ha desaparecido!

 

POLY: (acercándose a la ventana) No son polacos, son suecos... ¿o tampoco son suecos? ¡Qué más da! Si me dijeran que son búlgaros también me lo creería... (mira por la ventana) Parece que está recogiendo cosas del suelo y las está metiendo en unas bolsas de plástico... ¿no crees que las bolsas de plástico feminizan a la gente?

 

DONALD: Según la enciclopedia, los búlgaros hacen cosas muy extrañas y para ellos, llevar bolsas de plástico es lo más normal del mundo.

 

POLY: (vuelve a su máquina) Eso es lo que se dirá en Bulgaria de nosotros. Por hoy creo que lo voy a dejar. Tengo la vista agotada.

 

DONALD: Pues ya puedes abrir bien los ojos porque la que se nos cae encima no va a ser pequeña.

 

POLY: ¿Te refieres a la tormenta, Donald? Anda, haz el favor de apagar ya la ventana. No tengo ganas de estar todo el día viendo las gallinas de la vecina.

 

DONALD: (cerrando las cortinas) Aquí cabría perfectamente una televisión. La ventana no ofrece nada nuevo.

 

POLY: ¿Para qué quieres la televisión? Después querrás un sofá, beberás alcohol en casa (quizás comerás pipas, que es todavía peor) e incluso eres capaz de creerte más fuerte que yo y pegarme. Me tendrás marginada en la cocina y prohibirás la entrada a los vecinos... Ya ves las ventajas de la televisión.

 

DONALD: Me informaría de lo que pasa en el mundo.

 

POLY: En el mundo no pasa nada, nunca ha pasado y nunca pasará.

 

DONALD: En el club se pasan la tarde comentando lo que dicen por televisión y yo, como no tengo, no puedo participar de las charlas.

 

POLY: Las noticias, en el caso de haberlas, no se comentan. Algo sucede en el mundo (que lo dudo) y ya está. No le veo la necesidad de estar dándole vueltas a algo que ya ha ocurrido.

 

Se oye un trueno.

 

POLY: Mira, ya se acerca la tormenta. Ahora no podremos ir a ninguna parte.

 

DONALD: De todos modos no salimos...

 

POLY: No seas negativo... Vamos, lee un sello más de la Revelación y lo dejamos.

 

Suena el teléfono.

 

POLY: ¿Dígame? Sí, yo misma (a Donald, tapando el auricular) Son los de la funeraria (Donald no hace caso) Ese mismo, el modelo Veneto para dos personas en madera de roble y barnizado... Por supuesto, de la gama de los acolchados...Una pregunta, ¿sería posible tenerlos un par de días en mi casa cuando estén hechos? Quiero estar completamente segura de que voy a estar cómoda... Entonces hablamos la semana que viene, cuando lo consulte...Gracias a usted, adiós.

 

Cuelga el teléfono.

 

POLY: Vamos, Donald, descorcha una botella de vino. Esto hay que celebrarlo.

 

DONALD: ¿Qué es lo que hay que celebrar? ¿Que nos morimos sin remedio en esta casucha en medio de la nada?

 

POLY: (mirándole fijamente) No me extrañaría que volvieras a tener lombrices intestinales (aparta la cortina y mira por la ventana) Yo no veo ningún síntoma de tormenta, ¿crees que se verán los nubarrones desde el jardín?

 

DONALD: Hay muchas cosas que no se ven desde el jardín y existen (destapa la botella)

 

POLY: (cerrando la cortina) Pero no para mí... ni para ti.

 

DONALD: (acercándose con las copas de vino) Poly...

 

POLY: ¡Vamos a brindar!

 

DONALD: Tengo que decirte algo que te dejará asombrada.

 

POLY: ¡Brindemos por lo que nos ha unido tanto tiempo! (levanta la copa)

 

DONALD: ¿Por qué no brindamos por algo menos abstracto?

 

POLY: (bajando la copa) ¿Qué quieres decir?

 

DONALD: Todo está muy extraño, incluso tú. Hoy caminaba por el pueblo y tuve la sensación... tuve la sensación...¿cómo decirlo? En las miradas de la gente siento como que están maquinando planes contra nosotros.

 

POLY: (recalcando las palabras) Donald, cada vez que tienes lombrices intestinales te da por decir lo mismo, te olvidas de las cosas y no sólo eso, sino que, además, inventas nuevas.

 

DONALD: Jamás me he olvidado de nada.

 

POLY: Hace seis meses, y con motivo de tus lombrices le preguntaste a la señora Anastasia por su marido.

 

DONALD: Tienes razón, me olvidé de que había sido asesinado.

 

POLY: ...Y despedazado en el bosque. La policía todavía no ha encontrado sus manos y entre que su cara estaba algo confusa y que la señora Anastasia apenas ve es capaz de haber reconocido a otra persona.

 

DONALD: Pero ahora no me he olvidado de nada. Rakuasitek esmirra.

 

POLY: (con la copa en la mano) ¿Qué es eso?

 

DONALD: (dejando de beber) ¿Qué es el qué?

 

POLY: Lo que acabas de decir.

 

DONALD: Decía que no ahora no me he olvidado de nada.

 

POLY: Después de eso has dicho algo raro.

 

DONALD: Ya te digo que todo está muy raro últimamente.

 

POLY: En fin, que no hay nada a hacer contigo. Brindemos.

 

DONALD: Sí, brindemos por lo que sea que nos haya mantenido unidos.

 

POLY: ¡Por nosotros!

 

DONALD: ¡Por nosotros!

 

Beben.

 

POLY: Encima de la nevera tienes un trozo de pudín que ha preparado Ezra (se va hacia el sillón y se sienta) Cómetelo todo antes de que ventan y vean que no te lo has comido. Ya sabes que son gente muy susceptible.

 

DONALD: (yendo a coger el pudín) No creo que ni siquiera el nombre de Ezra sea sueco.

 

POLY: ¡Qué manos tiene esa mujer! Da gusto tener vecinos así...Incluso Tarek sabe cocinar.

 

DONALD: (desde la cocina) Seguro que de puertas adentro se matan a golpes.

 

Donald regresa con el pudding.

 

POLY: Lo oiríamos, Donald. Estas paredes son muy delgadas.

 

DONALD: (abriendo el envoltorio del pudding) También oiríamos cómo hacen el amor y no lo oímos. Ni siquiera tienen televisión...(para sí) Seguro que ha vuelto a hacer otro pudding de guisantes y ajos.

 

POLY: Teniendo a las gallinas metereólogas justo delante de nuestra fantástica ventana, quién quiere tener una televisión.Con la televisión definitivamente sí que no oiríamos nada de lo que hacen. Oye, (pensando), ahora que lo dices tienes razón, no oímos cómo hacen el amor. ¿No será que lo hacen en la ducha o en la cocina?

 

DONALD: O en nuestro jardín.

 

POLY: No digas tonterías, lo hubiéramos descubierto.

 

DONALD: Si nunca sales es normal que los vecinos tengan ganas de hacerlo. Mira con qué libertad se pasean desnudos.

 

POLY: Si tuvieran la desfachatez de hacer eso en mi jardín supongo que alguna evidencia dejarían y si eso ocurriera puedes dar por seguro que sería la última vez que sabríamos de ellos.

 

DONALD: O sea, que para dejar de ser perfectos como son para ti esos dos, ¿basta con que tengan un escarceo en el jardín? ¡Qué fácil es pasar de la perfección a la condena! A veces me pregunto si algún día incluso yo seré condenado por tu estética.

 

POLY: Lo veo muy difícil porque tú siempre serás el mismo...No digo que seas perfecto pero por lo menos valoras lo que tienes en casa y eso me basta...Soy consciente de que algunas cosas no serás capaz de entenderlas nunca, pero de algún modo vivo resignada a eso.

 

DONALD: También influye el hecho de que me dejo dominar por ti.

 

POLY: Es que si no te dejaras dominar sí que serías imperfecto. Hay que saber reconocer lo superior. Tenemos que ser un poco humildes. La que ha estudiado en esta casa soy yo...y también la que trae el sueldo. Yo te ofrezco una vida relajada y tú obedeces, eso es todo.

 

DONALD: Yo obedezco en todo, pero esas ideas morbosas que te vienen de vez en cuando me resultan algo difíciles de comprender.

 

POLY: Si te refieres al féretro, no sé qué daño puede hacer en nuestro jardín durante el fin de semana.

 

DONALD: Daño ninguno, lo que no tiene es ninguna utilidad. Por lo menos no ahora mientras estamos vivos.

 

POLY: Estar vivos o estar muertos, ¿qué importa? La vida es una muerte lenta.

 

DONALD: Lentísima.

 

POLY: En el fondo estás de mi parte, no finjas no entenderme. Los niños cuando son pequeños se adentran en los bosques y levantan cabañas; los adultos se construyen sus féretros.

 

DONALD: El caso es que todo está muy extraño.

 

POLY: ¿No habrás hablado con gente extraña de la calle, verdad?

 

DONALD: No, no he hablado con nadie. Y de haber sentido la necesidad no lo hubiera hecho, ya te digo...Además, no sé de qué podría hablarles. El trabajo que me cuesta hablar en el club.

 

POLY: Y cualquier cosa que un desconocido te diga tú le respondes que sí a todo, como haces conmigo. De este modo evitarás meterte en líos y verás qué tranquilo vives.

 

DONALD: ...Y muero.

 

POLY: Eso déjamelo a mí, va a ser una experiencia fantástica.

 

DONALD: (tirando el pudding a la basura) ¡Esa es la palabra clave, Poly! ¡Fantástica! Hemos sido trasladados a unas coordenadas cósmicas. Fíjate, (se acerca a Poly) en realidad no estamos viviendo como el año pasado cuando no teníamos a estos dos vecinos llegados de quien sabe qué lugar remoto del planeta. Antes todo era tan normal...apenas hablábamos, tú cosías, yo te miraba...y ahora...ahora no dejamos de hablar.

 

POLY: Venga, no me vengas ahora con ideas progresistas de revolución y comunismo. Cuando   uno está aburrido no piensa más que en bagatelas. ¡Coordenadas cósmicas! ¿Cuántas botellas de vino nos quedan?

 

DONALD: Esta era la última. Mañana traeré otra caja del club.

 

POLY: Bien dicho, tenemos que abrir otra para celebrar nuestra adquisición. Nos lo dejarán probar dos días. Mientras tanto podrías pensar algo para la lápida, algo que nos identifique a los dos...Lo pondremos en el jardín, como si fuera una piscina y nos zambulliremos en la muerte y resucitaremos. Nos pasaremos dos días enteros muriendo y resucitando, muriendo y resucitando. No pararemos hasta que nos incluyan en el Apocalipsis.

 

DONALD: No pienso meterme en un féretro hasta que me muera. Todavía seguimos vivos, no le veo el sentido a todo esto.

 

POLY: ¿No le ves sentido al morirse pero sí tiene sentido el creerse en una coordenada cósmica que nos hace hablar constantemente?

 

DONALD: Mientras siga vivo seguiré disfrutando mi vida.

 

POLY: Estar vivos o estar muertos, ¿qué importa eso? La vida es una muerte lenta. Quiero estar preparada para cuando sea mi hora, no quiero que me coja de sorpresa como al marido de la señora Anastasia.

 

DONALD: Como a él no te pillará porque ya no hay bosque. Nos estamos desertizando. Ahora a la muerte se la ve venir desde muy lejos.

 

Suena el timbre de la puerta.

 

POLY: (con sorpresa afectada) ¡Donald, llaman a la puerta! ¿Quién será?

 

DONALD: ¿Quién va a ser? A excepción de la señora Anastasia, sus gallinas y nuestros vecinos noruegos no tenemos a nadie más.

 

POLY: Ve a abrir, no hagas esperar a las visitas.

 

DONALD: (abre la puerta y se encuentra de frente con Ezra) ¡Es Ezra!

 

POLY: Hazla pasar, que se ponga cómoda.

 

Ezra entra sin decir nada y se planta en medio de la sala. Lleva una pieza de ropa en la mano. Los dos se la miran algo sorprendidos.

 

POLY: Hola, Ezra, ponte cómoda.

 

Ezra se sienta en el suelo.

 

EZRA: ¿Cómo estáis? Me gusta esta casa, está llena de cosas, ¿no tropezáis? ¿Ya has cosido, Poly?...Donald, se te ha caído el pudding de anélidos no segmentados en ese cubo (señalando sin mirar el cubo donde lo ha tirado)

 

DONALD: (buscando el pudding) ¡Qué cabeza la mía!

 

POLY: Ya terminé de coser. Tengo la vista cansadísima.

 

EZRA: (levantándose y acercándose a ella) Cierra los globos oculares.

 

Poly los cierra y Ezra le pasa la mano por encima de ellos. Ahora ábrelos.

 

POLY: Ahora me siento nueva, ¿Me has puesto algún ungüento? Siento como que podría pasarme la noche trabajando sin rechistar.

 

EZRA: Llevo adosados a mis manos aceite, cera y sebo con una composición aromática con la que antes se embalsamaban a los cadáveres (se pone triste y baja la cabeza)

 

POLY: ¿Qué te pasa, Ezra?

 

EZRA: Cuando oigo la palabra cadáver como que me recuerda a la muerte.

 

POLY: ¿Y qué? ¿No es estupendo vivir y morirse después? El morirse forma parte de la vida. Es como liberar un gas después de una copiosa comida.

 

EZRA: (levantando la mirada) Te he traído una camisa para que te la ajustes y la lleves por el pueblo. Así podrás decir que también tú has viajado.

 

Es una camisa abigarrada y está rasgada por todas partes. Poly se la mira de arriba abajo.

 

POLY: ¡Es fantástica!

 

DONALD: Otra cosa fantástica.

 

EZRA: ¿A qué te refieres con fantástica? ¿Quimérica, perteneciente a la fantasía, presuntuosa o magnífica?

 

POLY: (sin entender) Fantástica, Ezra, lo que se dice en este pueblo fantástica.

 

EZRA: Pruébatela, no seas absurda. En cuanto te la pongas te diré que te sienta muy bien.

 

Poly se la coloca por encima.

 

DONALD: Parece que te hayas caído en el foso de los tigres del zoológico.

 

EZRA: Es la última moda en Dinamarca. Mi prima me mandó cinco kilos de camisas por correo...¡Te sienta quimérica, presuntuosa y magnífica, Poly! ¡Déjatela así!

 

POLY: Gracias, Ezra (la besa) ¡uy, perdona, te he dejado un chupón!

 

EZRA: No importa, después me lo borro.

 

DONALD: (acercándose) ¿Dónde está Tarek? Hoy le hemos visto desnudo recogiendo cosas del jardín.

 

EZRA: (algo nerviosa) Cada día sale al jardín a recoger las cosas que se le han caído.

 

DONALD: ¿También se le cayó la ropa?

 

EZRA: La ropa se nos gastó, por eso mi prima nos mandó más. Ahora tengo que correrme, Tarek estará a punto de llegar.

 

DONALD: ¿Llegar de dónde?

 

Ezra se lo mira detenidamente y no le contesta.

 

EZRA: Que os entretengáis.

 

Ezra se marcha. Cierra la puerta. Se quedan solos de nuevo.

 

DONALD: Nunca comprenderé a esta mujer.

 

POLY: Por lo visto, esta mañana te has despertado con el propósito de entenderlo todo...No hay nada que entender, Donald (mirando la camisa) La verdad que a esta camisa no hay por donde mirarla. La usaré como trapo de cocina.

 

DONALD: A partir de ahora y durante siete días consecutivos, la camisita va a ser el centro del universo.

 

POLY: No está mal que de vez en cuando el centro del universo no seas tú.

 

DONALD: ¿No te das cuenta de cómo habla?

 

POLY: ¿Cómo habla? A mí me parece normal.

 

DONALD: Le pides que se ponga cómoda y se sienta en el suelo de repente, cocina pasteles con gusanos, su marido recoge cada día cosas del jardín que se le caen, su ropa se les gasta, se pasan el día de pie en medio de su casa sin muebles, los nuestros le parecen extraños y nos pregunta si no nos da miedo tropezar con ellos, te regala una camisa que no hay quien se la ponga, su prima le ha mandado cinco kilos de ropa de algún lugar remoto, para despedirse dice que tiene que correrse en lugar de tener que irse corriendo y nos desea que nos entretengamos como despedida, ¿eso es ser normal para ti? Y yo, que lo único que quiero es tener una televisión de verdad en mi rincón preferido soy un estrafalario y un bohemio.

 

POLY: Por un lado me parece normal que hablen de ese modo y que tengan costumbres diferentes a las nuestras porque son rusos, sentarse en el suelo es un modo de expresarnos de un modo natural que se siente cómoda en nuestra casa y que se despida deseándonos entretenimiento me parece muy bien porque el entretenimiento es la base del amor.

 

DONALD: Yo asombrándome de lo raro que está todo cuando tú eres la primera cosa extraña que veo todas las mañanas.

 

POLY: Vamos a ver, el amor es una trampa para entretener. Mientras estamos enamorados no nos damos cuenta de nada. Después nos hacemos viejos y no sabemos lo que ha pasado...sobreviene la muerte y nos asusta...Ezra, que es muy avanzada para su tiempo (como yo) es consciente de esto, nos cree enamorados y, por lo tanto, distraídos y por educación nos desea “que nos sigamos entreteniendo”, ¿lo entiendes ahora?

 

DONALD: Es mucho más fácil usar las formas convencionales: “Que lo paséis bien” y “tengo que irme corriendo” y me parece mucho más útil esforzarme en entender el Apocalipsis que a nuestra vecina. Dime, ¿qué hacen durante el día? Se pasan el día encerrados en casa sin hacer nada.

 

POLY: Nosotros también estamos encerrados. Claro que éste es nuestro pequeño paraíso.

 

DONALD: Por lo menos tenemos muebles con los que tropezar. Ellos no tienen nada.

 

POLY: ¿Has mirado por su ventana?

 

DONALD: No pude evitarlo.

 

POLY: ¿Y no tienen muebles? ¿Entonces qué hacen?

 

DONALD: Se pasan el día de pie en medio de la habitación sin hablarse.

 

POLY: Pues sí que está raro eso.

 

DONALD: Ya te lo dije. Además, llevo una semana que sueño cosas del pasado.

 

POLY: Yo también, pero los sueños son así...¿Donald? (tocándose el pecho asustada)

 

DONALD: Dime, Poly.

 

POLY: Me estoy ahogando, creo que me va a dar otro ataque.

 

DONALD: (asustado) No, no, tranquilízate. Ven, siéntate en el sofá, te encenderé las gallinas.

 

La lleva hasta el sillón y le abre las cortinas.

 

POLY: No puedo respirar.

 

DONALD: Piensa en algo agradable.

 

POLY: Bésame, Donald.

 

DONALD: ¿Para qué?

 

POLY: Quiero hacer un experimento.

 

DONALD: Si es ese que es para saber si cuando te beso se te ponen los ojos blancos ya lo hicimos el mes pasado y no, no se te ponen blancos.

 

POLY: Bésame y después te digo.

 

La besa.

 

POLY: Ahora dime si me ha quedado una marca roja.

 

DONALD: (mirándole la mejilla) No, no veo nada.

 

POLY: Cuando he besado a Ezra le he hecho una marca, como si hubiera succionado con fuerza. Luego ha dicho que se la borraría.

 

DONALD: Eso ahora no importa. Relájate y respira.

 

POLY: Si dejara de respirar todo se acabaría...¿Vería la luna echa un ovillo negro?

 

DONALD: No creo, es más posible que te encontraras en un túnel de luz y a los Hermanos Grimm que te vienen al encuentro para llevarte de la mano a un lugar inerte y rebosante de felicidad. Ahora deja ya de asustarme con tus ahogos.

 

POLY: Está bien, pero has de prometerme que te meterás en el féretro en cuanto nos lo traigan.

 

DONALD: De acuerdo, te lo prometo.

 

(Poly se levanta del sillón, recuperada y contenta)

 

POLY: Ya se me pasó.

 

DONALD: Poly, yo quería pedirte algo...

 

POLY: Si es dinero, no tengo. Estamos muy justos este mes.

 

DONALD: Pues el mes que viene. Quiero que hagamos un viaje los dos.

 

POLY: ¿Un viaje? ¿Con qué fin? ¿No tienes bastante con el jardín?

 

DONALD: Quiero llevarte a las montañas, allí los indios nos darán muchas respuestas. Estás muy delicada de salud y antes de que suceda algo irreparable quiero saber qué habrá después de la muerte.

 

POLY: Más allá no hay nada, Donald, como no hay nada más allá de lo que vemos desde el jardín. ¿Por qué tiene que haber algo detrás de todas las cosas? ¿Por qué tenemos que ser algo durante toda la eternidad? Además, el poco dinero que tenemos será para el panteón.

 

DONALD: ¿Ahora quieres un panteón? ¿No quedamos en que nos arreglaríamos con el nicho grande? No tienes ni idea de lo que vale. Cuando lo sepas serás capaz de aguantar cincuenta años más hasta que lo rebajen.

 

POLY: Encargaré uno más sencillo. Hay uno que es la réplica del Duomo de Milán. Una maravilla. Y por la mitad de precio tenemos otra versión del Duomo menor.

 

DONALD: Si lo sigues reduciendo cualquier niño que pase lo pisará y se romperá en mil pedazos.

 

POLY: No, porque haré colocar una franja con setos y un letrero que diga: “Prohibido el paso a toda persona ajena a nuestra muerte”...y detrás de la valla un perro vigilante.

 

DONALD: Tarde o temprano el perro morirá y saquearán nuestra tumba como hicieron con los egipcios.

 

POLY: Pues pondré una alarma que produzca grandes descargas eléctricas de modo que se quedarán carbonizados en cuanto intenten escalar la reja. Tanta será la gente que querrá profanar nuestro descanso que la reja se llenará de cadáveres adosados a ella y sin quererlo tendremos una enredadera de cuerpos humanos decorando nuestro recinto.

 

DONALD: Qué complicación. Preferiría poner la verja ahora alrededor de nuestra casa.

 

POLY: La única que intentaría escalarla sería la señora Anastasia y, la verdad, no la veo con ánimo para hacerlo. Sólo se profanan las tumbas porque hay personas muertas dentro y los vivos siempre quieren saber lo que hacen los difuntos. Una casa no se profana, sino que se espía como has hecho tú con los vecinos. Así que no le veo la razón de colocar una verja a un lugar que tiene ventanas.

 

DONALD: De cualquier modo, no comentes nada de esto a nadie. Bastante me señalan ya con el dedo por no saber lo que pasa en el mundo.

 

POLY: Lo de tu circuncisión no fue ningún secreto.

 

DONALD: No, pero no