MINUTO Y MEDIO
 

 

 



MINUTO Y MEDIO

 

 

La consulta de un doctor. Frente a él hay un paciente empequeñecido por el lugar, sentado en una modesta silla. El doctor se balancea cómodamente en su sillón de piel con un bolígrafo en las manos.

 

Doctor Vamos a ver, lo que le voy a decir ahora no es fácil. Si quiere podemos ir hablando de otra cosa hasta que salga el tema, será mucho mejor.

Paciente Dígamelo ya, doctor, no me haga padecer más.

Doctor (imperativo) No huya del dolor...Le tengo que decir algo muy delicado...¿Quiere un tranquilizante intravenoso?

Paciente Estoy delicado, lo sé, ¿qué debo tomar?

Doctor No se trata de su delicada salud, sino de su vida. Le queda minuto y medio a partir de cuando salga de esta sala.

Paciente ¿Minuto y medio? ¡Pero si estoy lleno de vida! ¡Mire mis mejillas sonrojadas! ¡No puede ser!

Doctor No son mejillas sonrojadas.

Paciente ¿Ah, no?

Doctor No. Clínicamente no.

Paciente Me ruborizo en seguida, me ruborizo mucho...Nací ruborizado...Me está poniendo realmente nervioso...Quiero cantar un villancico, sí, voy a ponerme a cantar y con el canto eclipsaré su voz.

Doctor No es eso, no son ruborizaciones. No insista ni huya de la realidad cantando que se pasará el minuto y medio de vida en el psiquiatra. Ahora mismo le hago una cita, no se puede hablar con usted de nada. Necesita serenarse.

Paciente Está bien, me sereno, ¿Qué es mi rubor clínicamente?

Doctor Erupciones cutáneas de origen sanguíneo, rosacea malvadis. Es la enfermedad que padecieron algunos faraones en el antiguo Egipto. Pero no es mortal, lo que tiene mortal son los resultados médicos, una especie de conjunto, un misterio.

Paciente ¿Minuto y medio? ¿Antiguo Egipto? ¿Dónde ha leído eso, en el Génesis?

Doctor Minuto y medio de vida, claro está. Clínicamente minuto y medio. ¿Le hago la cita para el psiquiatra dentro de quince segundos o prefiere no hacerla y ahogarse en el mar?

Paciente Para qué ir al mar si la duración de un semáforo es ya de un minuto y medio. Casi que empezaré a agonizar cuando se ponga ámbar.

Doctor Veo que está digiriendo muy bien su muerte y dosificando perfectamente el tiempo.

Paciente Espere, espere, ¿Las medidas del tiempo en su clínica y las que tengo yo son las mismas? Quiero decir que...

Doctor No sé qué medidas del tiempo son las suyas. Podemos sincronizar los relojes. (coge el teléfono y marca un número)

Paciente Está...está jugando con mi vida, me temo.

Doctor (cuelga el teléfono) El psiquiatra no está disponible en quince segundos, tendrá que ser...(mira su agenda)...¿le viene bien en veintidós segundos?

Paciente Oiga, no me ingrese en psiquiatría, tengo familia allí y no quiero que me reconozcan. Explíqueme mi diagnostico y si me voy antes me hace un descuento...Estamos en Navidad, ¿no se le encoge el corazón?

Doctor No, no se me encoge, soy judío. Sólo se me encoge en la Hannuka.

Paciente No puede ser, está usted equivocado. Mire, mire que aspecto tengo.

Doctor Me ciño a los resultados de las resonancias. Le queda minuto y medio a partir de que salga de esta sala (mirando su reloj) y le quedan exactamente diez minutos de consulta.

Paciente O sea, ¿me quedan exactamente diez mas el minuto y medio, once minutos y medio de vida?

Doctor Exactamente. Esa es su clínica. Si quiere puede irse antes.

Paciente No quiero irme antes. De hecho no quiero irme en absoluto. ¿Para qué? ¿Para morirme? ¿Y de qué moriré?

Doctor Eso no lo especifican las resonancias. La ciencia no ha evolucionado tanto todavía.

Paciente Cuando evolucione, según su clínica, yo estaré muerto de cualquier cosa.

Doctor Exactamente.

Paciente ¿Y si no me voy de esta sala?

Doctor Es que no tenemos nada de que hablar. Yo apenas le conozco. Jamás entablaría amistad con alguien como usted.

Paciente De todos modos no pienso marcharme. ¿Para qué? ¿Para morir de quién sabe qué?

Doctor Le echaré yo mismo. Hay más pacientes esperando con enfermedades mucho más graves.

Paciente Pues esos no llegarán ni a entrar.

Doctor Váyase o llamo a los bomberos y que le saquen por la ventana para que se sienta mucho más humillado.

Paciente Pero si salgo me muero...¿O si me sacan a la fuerza no?

Doctor Señor, no le saque la vuelta a todo. Ya le dije que saliendo de aquí, ¿no? ¿Qué más quiere que le diga? ¿El pronóstico del tiempo?

Paciente Quiero saber de qué moriré...Y enséñeme las resonancias. Quiero pruebas contundentes.

Doctor Las causas de su muerte no son cosa mía, sino del destino.

Paciente No, es cosa de las resonancias..

El doctor le saca unos papeles llenos de pentagramas

Doctor  Aquí están.

Paciente (mirándolas) Parece un detector de mentiras.

Doctor Pues son sus resonancias. ¿Ve? ¿Qué ha sacado en claro?

Paciente Espere, todavía no he leído nada...¿Qué significa estas semicorcheas? ¿Me muero vestida de japonesa y gimiendo?

El doctor le arranca las resonancias de la mano.

Doctor Perdón, me he equivocado, esa es la partitura de Madame Butterfly. Sus resonancias me las he dejado en el coche y éste se me lo ha llevado la grúa.

Paciente ¡Pero bueno! ¡Qué es todo esto! Sólo falta que venga la enfermera a hacerme el salto de ángel.

Doctor Su hora está llegando. Págueme y váyase a la porra. Dentro de tres pacientes me voy a París a pasar el fin de semana y luego me iré a Médicos Sin Fronteras a un asunto de moscas en las caras de la gente...Es para un anuncio.

Paciente No me saque el tema de las moscas para consumir mi tiempo ni juegue con mis sentimientos...¿O es que lo hace a modo de pausa comercial?

Doctor Puede adoptar a un niño si lo desea y si no adopta pague y váyase.

Paciente No pienso pagarle y adoptar mucho menos que luego me cobra las moscas.

Doctor ¿Ah, no me va a pagar?

Paciente No, no tengo dinero.

Doctor Puede pagar con Visa o Mastercard.

Paciente Tampoco tengo.

Doctor Antes de saber que iba a morir sí tenía. Me hacen gracia a mí estos pacientes. Quieren saberlo todo pero, cuidado, tiene que ser favorable porque si no lo es no te pagan. ¡Qué cruel es la medicina!

Paciente Pero ahora que sé que no me queda vida, ¿para qué pagarle?. Me lo gastaré en cafés en la máquina del pasillo.

Doctor Ya sabe de qué morirá entonces, de sobredosis de cafeína y de los aditivos que ponemos para que la gente no deje de beber. Pero no ha venido aquí a beber café, ¿no?

Paciente Prefiero mil veces morir echando monedas como si estuviera en Atlantic City que aquí hablando estupideces con usted.

Doctor ¿Qué hubiera preferido, que le mintiera?

Paciente No sé, ahora ya me pica todo el cuerpo y siento los pies fríos. La muerte me está entrando.

Doctor Siento decirle que no es la muerte, son hongos en las uñas y mala circulación en la sangre. Si quiere dar vueltas a esta silla unos minutos se le pasará el frío (el picor no, es otro tratamiento más largo y ya sabemos que no puede ser por la falta de tiempo)

Paciente ¿Y si...? ¿Y si...? Realmente, no sé qué decir pero es porque usted no me quiere dar explicaciones.

Doctor (haciéndole un recibo) Son cinco mil dólares. ¿Quiere recibo o se lo mando a su viuda a ver si le dan una ayuda del gobierno?

Paciente ¿Tan caro? Eso no hubiera podido pagárselo ni que me hubiera pronosticado treinta años más de un cáncer benigno.

Doctor Es que esto se paga por visita o por caso. Usted como le he tratado como caso ya cerrado le cobro todo completo.

Paciente Pensaba pagárselo a plazos pero como me voy a morir que le den por el culo. Me voy y ya está.

Doctor Ah, ¿y yo qué? ¿que me pudra?

Paciente Medicamentos tendrá para no pudrirse. Voy a vestirme y me voy.

Doctor ¿No quiere ducharse antes?

Paciente Ya me ducharán antes de la biopsia.

Doctor No puede irse antes de los diez minutos que le quedan porque si no tendré que regalárselos al próximo paciente y esa sí que es grave. Es la señora Leonora, ¿quiere ver su expediente? Tiene fotos e ilustraciones mías.

Paciente ¿Grave? ¿Qué es más grave que mi diagnóstico?

Doctor Es una mujer embarazada del diablo, habla varios idiomas y baja las escaleras haciendo el puente.

Paciente (levantándose) Yo me voy de aquí y sea de mí lo que sea.

Doctor Si sigue vivo espere una cita en los juzgados.

Paciente No pienso ni vestirme, saldré así mismo.

Doctor Eso, coja ahora un buen catarro, ¡qué inconsciente!

El paciente se marcha. El doctor se queda solo mirando su agenda.

Doctor ¡Siguiente!

Entra una mujer entre atemorizada y alegre.

Doctor Siéntese, lo que tengo que decirle no va a ser muy agradable...¿Cuánto hace que no se confiesa?

Paciente Tengo que decirle que he dejado de creer. Desde que leí el Apocalipsis que no soy la misma y hace tres meses que no pienso en otra cosa que en montar una academia de idiomas, ¿me estaré volviendo empresaria?...¡Huy! El niño  acaba de darme en todo el páncreas con sus dulces garritas.

 

 

 

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© Juan Riquelme, 2004